El café deja en el acero una película marrón que, con las semanas, coge olor y sabor. No es suciedad peligrosa, pero estropea el siguiente café. La buena noticia: limpiar un termo bien lleva diez minutos y casi siempre se hace con lo que tienes en la cocina.
Lo que necesitas
- Un cepillo largo para botellas (el del kit de 3 cepillos llega al fondo de un termo de 1,5 L).
- Bicarbonato o pastillas limpiadoras.
- Agua caliente, no hirviendo.
- Un paño que no suelte pelusa.

Paso a paso
- Desmonta el tapón. Casi todos nuestros tapones llevan una junta de silicona que sale tirando con la uña. Ahí es donde se queda el olor a café, no en el termo.
- Bicarbonato y agua caliente. Dos cucharadas de bicarbonato, llena el termo hasta la mitad con agua caliente, ciérralo y agítalo. Déjalo actuar al menos 30 minutos; si está muy manchado, toda la noche.
- Cepilla. Con el cepillo largo, insistiendo en el fondo y en la rosca del cuello.
- La junta, aparte. Lávala con jabón de platos y el cepillo pequeño. Si está dura o agrietada, cámbiala.
- Aclara y seca boca abajo sin el tapón puesto. Guardar el termo cerrado y húmedo es la forma más rápida de que huela a humedad.
Lo que no debes hacer
- Lejía: ataca el acero inoxidable y deja picaduras que luego cogen manchas con más facilidad.
- Estropajo metálico: raya el pulido interior.
- Lavavajillas: salvo que la ficha diga lo contrario, el calor y los detergentes estropean la pintura exterior y, con los años, pueden afectar a la soldadura del vacío.
¿Y si sigue oliendo?
Prueba con vinagre blanco y agua caliente a partes iguales durante una hora, y después aclara bien. Si aun así huele, casi seguro es la junta: una tapa de repuesto o una junta nueva cuesta menos que un termo.
Truco del almacén: una vez al mes, una pastilla limpiadora con agua caliente toda la noche. El termo de Javier tiene cinco años y por dentro parece nuevo.

