Si tu abuelo tenía un termo, seguramente era de los de ampolla de vidrio: por dentro, un cristal plateado de doble pared que se rompía en cuanto el termo se caía al suelo. Hoy casi todos los termos son de acero inoxidable, pero todavía hay quien pregunta si el vidrio conserva mejor el sabor. Lo hemos comparado.

Cómo funciona un termo
En los dos casos el principio es el mismo: dos paredes con vacío entre ellas. Sin aire, el calor no puede pasar por convección ni por conducción, solo por radiación, y por eso las paredes se platean o se pulen: para reflejar ese calor hacia dentro.
Vidrio
- A favor: el vidrio no transmite ningún sabor y el aislamiento inicial es muy bueno.
- En contra: es frágil. Un golpe contra el suelo y el termo se acaba. Además, la ampolla va dentro de una carcasa, lo que hace el termo más grande y pesado para la misma capacidad.
Acero inoxidable 18/8
- A favor: prácticamente irrompible. El acero 18/8 (18 % de cromo, 8 % de níquel) es el mismo que el de las ollas buenas: no se oxida y no suelta sabor si se limpia bien.
- En contra: si no lo limpias, el café deja película y olor. Y las paredes de acero conducen un poco más que el vidrio en la zona del cuello.
Lo que medimos
Llenamos un termo de vidrio de 1 litro que encontramos en el Rastro y nuestro Termo Cumbre 1 L con agua a 95 °C. A las 12 horas, el de vidrio marcaba 68 °C y el Cumbre, 71 °C. La diferencia está en el tapón: los tapones modernos aíslan mucho mejor que los de corcho y baquelita.
Conclusión
Para casa, un termo de vidrio sigue siendo una buena opción. Para la mochila, el coche o la obra, el acero gana por goleada: aguanta golpes, pesa menos y mantiene el calor igual o mejor.

